martes, 30 de septiembre de 2008

Palabras Carlos Manuel Estrella


Carlos Manuel Estrella es un destacado periodista de Santiago. Por su preparación y amistad con el periodista Radhamés Gómez Pepín fue escogido para presentar el libro “El Legado de un Periodista”, de la autoría de Domingo Del Pilar y José Rafael Sosa, puesto a circular el lunes 22 de Septiembre en la torre del Banco de Reservas.

Por su importancia hacemos un alto en la labor de opiniones personales que es el estilo de esta página y reproducimos sus palabras:

El legado de un periodista. Radhamés Gómez Pepín”, compila testimonios, vivencias y actuaciones en la vida de este consagrado hombre de la prensa que ha dedicado más de medio siglo a una labor digna de ser comenzada a reseñar en conjunto, como enseñanza para las nuevas generaciones y referente válido para la historia del periodismo dominicano en el último tercio de la Era de Trujillo y posterior a su ajusticiamiento, como testigo de excepción y maestro del diarismo....

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Domingo del Pilar y José Rafael Sosa han unido sus talentos y experiencias laborales para entregar a la sociedad una obra que, aunque ellos tienen la modestia de considerarse sólo compiladores, es una verdadera creación porque tiene entre sus particularidades reunir, por una parte, aspectos dispersos de la vida y ejercicio de Radhamés Gómez Pepín y, por otro lado, entrevistas a personas de su entorno, revelar su rutina, su particular glosario periodístico y detalles que contribuyen a perfilar la personalidad y la actuación profesional del protagonista.

Puede decirse que hoy, en el exhaustivo trabajo de Domingo y José Rafael, se cumple la frase de que “el cazador ha resultado cazado”, en sus mismas redes periodísticas y con las mismas técnicas que el maestro ha enseñado a estos dos laboriosos comunicadores que han logrado “romper” la impenetrable oposición de Radhamés a que él se convierta en noticia.

Hoy lo es y, no tenemos duda, se trata de una noticia de primera plana, elaborada con el mismo cuidado, respeto y criterio periodístico que ha enseñado el director de El Nacional, pese a que ha sido una lucha contra el tiempo y la oposición de la fuente. Y si la información no se consigue del propio jefe, el manual del buen reportero indica que se logra con la secretaria u otro informante confiable. Parece que así ha sido y aquí están los resultados.

El libro consta de 178 páginas y está dividido en doce temas y una galería fotográfica que permiten un conocimiento más profundo de Gómez Pepín, el periodista que se inicia en 1952 en el periódico La Información, forzado por las circunstancias y el consejo paterno de tener que trabajar para sostener su naciente familia.

En el libro se reseña parte de la biografía de Gómez Pepín que camina de la mano con la historia del periodismo dominicano de la Era de Trujillo, posterior a este período y de la contemporaneidad, pues desde su nativo Santiago emigró a la capital y como redactor de El Caribe cubrió acontecimientos trascendentes de la tiranía y de las luchas libertarias, como la revolución de 1965.

Posteriormente fue parte del nacimiento de El Nacional, también de La Noticia, de los más importantes noticiarios del país y de El Sol cuando inició su publicación desde Santiago, hasta su regreso a El Nacional en los últimos 25 años, como subdirector y como director desde 1988, hace dos decenios.

El trabajo realizado por Domingo y José Rafael, que hoy se pone en circulación, permite conocer al Radhamés que siempre ha sido reportero, que reniega de anquilosarse en el escritorio de director de periódico y que se confunde con los demás cuando se trata de sucesos en que el deber le indica tiene que estar al pie del cañón, ya sea para ofrecerse como mediador en la solución de un conflicto o para evidenciar su gran sensibilidad humana que, las más de las veces, prefiere mantener en el anonimato.

Como obra testimonial, el libro reseña las consideraciones particulares de Radhamés sobre el oficio, sus responsabilidades, aspectos éticos, consejos a las nuevas generaciones y sus satisfacciones que se limitan al deber cumplido, “cuando se ha cumplido bien”.

Sus siete hijos se encargan de aportar la valoración familiar que permite aquilatar la personalidad de Radhamés y un criterio revelador de que en su relación con los descendientes, pese a proceder de cuatro matrimonios, los criterios son unánimes, al considerarlo que es mejor padre que periodista, lo que también él admite.

Dedicación, perseverancia, justicia y solidaridad, responsabilidad, honradez, sensibilidad, humildad, seguridad y estabilidad, ejemplo de integridad, honorabilidad, son parte de los calificativos que acompañan la personalidad de Radhamés, de acuerdo con sus hijos, que coinciden en estos elogios para su padre.

En el libro no podían faltar las Pulsaciones, la emblemática columna que Radhamés comenzó a escribir en El Caribe en 1964. Se reproduce la primera y la que es considerada más breve, la escrita en noviembre de 1999 luego de la muerte de su madre.

Tres entrevistas periodísticas a Radhamés, una para el periódico “El Siglo” realizada por Margarita Cordero, otra para el programa de televisión “Hoy Mismo”, conducida por César Medina, y una tercera para el espacio “Líderes”, producido por Orlando Jorge Mera, son parte esencial de la obra que hoy se pone a circular.

Estos diálogos sirven para conocer más la biografía y el pensamiento de nuestro protagonista, con palabras sinceras y sentidas, como si fuesen confesiones a destiempo ante dos colegas de larga data y el hijo de un amigo, que le profesan singular admiración y respeto profesional.

Su compilación en una sola publicación es parte del mérito de esta obra, porque en la reseña de Margarita Cordero se destacan pasajes importantes de los inicios de Radhamés en el periodismo, anécdotas del ejercicio en la Era de Trujillo, las comparaciones del ayer y del hoy y las convicciones del hombre y padre de familia que hay detrás del director de periódico.

Su comparencia por televisión en el programa “Hoy Mismo” aporta datos valiosos para la historia del periodismo dominicano, sobre todo en los años difíciles de la dictadura y su relación con otros hombres de la prensa y del poder político, así como los pasajes de su vida de seminarista y de estudiante de la Aviación Militar, además de una reiteración de su orgullo de considerarse mejor padre que periodista.

La entrevista concedida a Orlando Jorge Mera está muy centrada en su labor como director de El Nacional, los criterios de elaboración del diario, el cuidado personal que impone a cada edición y cuestiones actuales que tocan a la ética, del medio y del periodista.

Al final de la obra hay una galería fotográfica que sirve de ilustración a momentos importantes en la vida de este autodidacta y maestro, con más de medio siglo de ejercicio y con el mismo ímpetu de su mocedad, pues es un reportero las 24 horas, sin vacaciones.

En varios pasajes del libro se podrán percibir o encontrar evidencias de que Radhamés es un rebelde con causa para cumplir la misión de informar al pueblo veraz y oportunamente, para él no hoy asueto noticioso ni por imposición de las leyes del comercio.

Es un hombre sensible ante la realidad humana, solidario, discreto, jocoso, anecdótico, ameno, firme en sus decisiones, como lo prueban sus testimonios sobre el alcoholismo y el tabaquismo, estricto, amigo leal, propiciador del reencuentro familiar, de la búsqueda del pariente perdido, para lo cual pone el medio que dirige al servicio de la comunidad.

En el libro también se palpa que Radhamés es un promotor de los éxitos, aspiraciones y desdichas de la diáspora dominicana, rabioso defensor de la nacionalidad y de la soberanía en todos los sentidos, parece obsesivo quijote contra molinos de viento y en las páginas del diario que timonea acoge las ideas más disímiles y de tendencias más opuestas.

Este autodidacta de la “vieja guardia” del periodismo dominicano es, paradójicamente, de los más “fiebruses” cibernautas informativos, mantiene una privilegiada actualización, es un contrastador de fuentes para comprobar el dato y precisar la noticia, es creativo e ingenioso en la titulación, en sintonía con la idiosincrasia de la gente.

“El legado de un periodista. Radhamés Gómez Pepín” es un gran aporte a la historia del periodismo dominicano, pues sus páginas reseñan hechos y situaciones trascendentes de los últimos 55 años de la prensa nacional, además de reflexiones éticas de un maestro que tiene mucho que legar a presentes y futuras generaciones. Es un esfuerzo e iniciativa de Domingo del Pilar y José Rafael Sosa que la posteridad deberá agradecerle.

Radhamés, orgulloso hijo de Santiago de los Caballeros, defensor de sus tradiciones es, sin dudas, el más santiaguero de todos los santiagueros fuera de la Ciudad Corazón, con posturas firmes y de compromiso ético en el diario que dirige, al que le imprime su sello particular, para validar la frase de que los periódicos reflejan la personalidad de su director.

Radhamés Gómez Pepín y El Nacional no son la excepción.

Muchas gracias.