lunes, 21 de abril de 2014




Recuperar el imperio de la Ley
  Las sociedades que pierden la fe en su sistema legal
no tienen otro camino que volver a la barbarie. Más que la creación de nuevas leyes en el país se requiere abogar por el respeto a la legislación existente.

Es necesario fortalecer las instituciones para que el ciudadano no le pierda el respeto tanto a estas como a los principios que la sustentan.
Esa insatisfacción ciudadana es la que conlleva a que cada día usted lea o vea a través de los medios de comunicación como algunas personas se hacen justicia por sus propias manos hastiados por malhechores que se exhiben a sus anchas en barrios y campos del país.
Hay que detener la creciente ola de linchamientos de supuestos delincuentes porque de esa manera vamos hacia una sociedad en la que impera la ley del “Viejo Oeste”. Es decir el deseo de hacerse justicia por sus propias manos. El caso más reciente fue el de un haitiano sorprendido por vecinos cuando acuchillaba a su hija de cuatro meses.
El hombre fue molido a golpes que finalmente le causaron la muerte. El hecho ocurrió en una comunidad de La Victoria. Pero también se dio el caso de un joven en Puerto Plata y de dos jovencitos en la capital salvados por una patrulla de la Policía tras ser golpeados por una multitud enardecida que los acusaba de robo.
No se puede dar facultad a las personas para hacerse justicia por sí mismos. Lo procedente es que si usted sorprende a una persona en franca violación a la Ley que llame a la Policía, que estos a su vez detengan al infractor y que el ministerio público los someta a la justicia y que sea ésta la que adopte las sanciones de lugar.  
Eso de los linchamientos se puede prestar para otras cosas y, como dice el pueblo, después del palo da’o, ni Dios lo quita.